Este año, la epidemia gripal ha desencadenado un caos en España y hemos leído cómo los hospitales y clínicas estaban desbordados de pacientes. Está situación hubiese empeorado si muchas personas tuviesen entre sus manos el diario El Sol,  leyendo el artículo que Ramón publicó el 19 de mayo de 1923. Un simpático artículo en el que ironiza sobre el poder innegable que ejerce la prensa en un determinado grupo social

Los simbolistas de la gripe

«Vamos a tener que hacer una campaña periodística para ver si acabamos con la gripe o, por lo menos, sufre esa disminución que consiguen más eficazmente las campañas periodísticas que las campañas sanitarias.

Debido a! ingenio de los más tratados por la gripe, se ha llegado a saber .secretos de ella que no conocen los especialistas. Se ha creado una extensa literatura, con imágenes muy bellas, a propósito de la gripe. Imaginaciones calenturientas, gracias a ella, han lanzado, antes de meterse en la cama definitivamente, frases sutiles del mayor acierto.

“Los simbolistas de la gripe” se podría llamar a esta pléyade literaria que ha brotado con ocasión de la desconocida enfermedad. Gracias a ellos la gripe posee un envidiable cuadro de síntomas, que más que un cuadro es una pinacoteca. Recuerdo algunas de esas frases griposas y voy a hacer una antología:

― Ya siento el calambre del talón… A Aquiles le debió entrar por ahí la gripe.

― Me he olvidado la llave del “burean” dentro… Yo tengo la gripe.

― Siento ese cepillado en el dorso de las manos que es sintomático.

― Estoy lleno de los vacíos dolorosos de la gripe.

― Tengo un alfiler de gripe, es decir, mejor dicho, “una aguja”.

― Llevo los guantes amarillos de la gripe.

― Me he encontrado la bala perdida de la gripe.

― Siento que la gripe me ha ceñido su cinturón de hierro.

― Siento que la gripe ha tomado mi corazón por un palillero.

― Me aprietan las muñequeras de la gripe.

―Tengo entre uña y carne una espina griposa.

― Me ha dado en las piernas el golpe del soldado.

― Ya me andan por dentro las sanguijuelas de la gripe.

― Me parece que .siento la trichina gripal.

― Me he clavado en las rodillas una tachuela gripal.

― Amigo, me voy a casa porque siento en las articulaciones el runruneo de la gripe, etc., etc.

Por lo menos habrá quedado definido lo que es eso, cómo escarba, cómo lima los huesos, cómo mezcla sus perdigones a nuestra sangre, cómo nos roe las ilusiones

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